Breaking News

Se enamoró de un desconocido en Perú y dejó todo para vivir en la selva con él.


Se enamoró de un desconocido en Perú y dejó todo para vivir en la selva con él


Caroline Knight tenía una vida totalmente normal en su casa de Londres, Inglaterra, donde se dedicaba a dar clases de yoga, hasta que en un viaje a Perú en el 2020 quedó varada en el país latinoamericano por 10 días y su vida cambió por completo.

La pandemia de COVID-19 le generó muchísima preocupación a toda la población mundial, sin embargo, para una mujer de 34 años fue lo mejor que le pudo pasar. En ese viaje conoció a Rómulo Román Roque, de 20 años, de quien quedó perdidamente enamorada y por quien decidió dejar todo y mudarse a la selva.

La historia de Caroline y Rómulo parece sacada de un cuento de Disney, pero es real. Luego de tan solo unos días de conocerse, se enamoraron perdidamente uno del otro y hoy en día viven en el medio de la selva amazónica peruana, rodeada de insectos, sin agua potable y cultivando cacao.

Aunque, ningún obstáculo sería un impedimento para vivir su amor. “Rómulo tiene una energía muy bonita y algo de su alma me llamó la atención. Aunque es joven, también tiene sabiduría”, aseguró la joven inglesa.

De esta forma, Caroline dejó su vida en Reino Unido, llena de comodidades, por irse a vivir a la naturaleza, con quien ella define como “el amor de su vida”. “Pese al calor de la jungla, los insectos, la falta de saneamiento y el trabajo agotador, despertar a su lado cada mañana, con el sonido mágico de los monos aulladores, hace que todo valga la pena. Me siento segura y amada”, confesó.


Se conocieron y a los pocos días la invitó a vivir con él. (Foto: Instagram/thebodylovebabe)
Se conocieron y a los pocos días la invitó a vivir con él. (Foto: Instagram/thebodylovebabe)

También, recordó como fue que nació el amor entre ellos: “Solo nos conocíamos de días, pero sentimos amor”. Y así, al poco tiempo, Rómulo la invitó a vivir con él.

Caroline vive de los ahorros y de la ayuda de su familia, pero aseguró que “el costo de vida es casi inexistente, ya que la comida es barata y abundante”.

La cabaña donde viven es de madera y la civilización más cercana se encuentra a 100 kilómetros a la redonda. Ella lava la ropa en el río mientras que juntos cultivan y procesan los granos de cacao a mano, pero todo lo vale “por su amor”.

No hay comentarios.