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La desvinculación de Osmar Alcántara: un golpe a la juventud de Cabral.




La reciente desvinculación del instructor deportivo Osmar Alcántara por parte del Ministerio de Deportes no es simplemente una medida administrativa. Es, en esencia, una decisión que golpea de manera directa a la juventud de Cabral y debilita la labor comunitaria que, por años, ha sostenido el desarrollo social de este municipio.



Cabral conoce a Osmar Alcántara no como un simple profesor de deportes, sino como un formador de valores, un guía y un referente moral que ha dedicado su vida a rescatar jóvenes de los vicios, del ocio callejero y de los peligros que amenazan a nuestra juventud. Su trayectoria habla por sí sola: cientos de jóvenes han pasado por su orientación, encontrando en el deporte un camino hacia la disciplina, la superación y la esperanza.



Por ello, la reacción inmediata de asociaciones comunitarias, organizaciones religiosas y clubes deportivos no es casualidad. Es la respuesta legítima de un pueblo que se siente afectado y que exige ser escuchado. Cuando una comunidad entera levanta la voz, no lo hace por capricho, sino porque reconoce que se ha cometido una injusticia.



La pregunta que hoy inquieta a todos es simple y necesaria:



¿Por qué desvincular a una figura que tanto ha aportado al bienestar social y al rescate de la juventud?

El Ministerio de Deportes tiene la responsabilidad de responder con claridad y transparencia. No se trata solo de justificar una cancelación; se trata de ofrecer explicaciones a una comunidad que ha visto en Osmar Alcántara un pilar fundamental en la lucha contra la drogadicción y la delincuencia juvenil.

Reconsiderar esta decisión no debería verse como un gesto político, sino como un acto de sensatez y responsabilidad social. En un país donde la juventud clama por oportunidades, orientación y espacios sanos para su desarrollo, despojar a Cabral de uno de sus principales mentores deportivos es una medida que contradice las prioridades que el propio Estado dice impulsar.

Este editorial se suma al clamor de quienes entienden que la seguridad, la educación y el desarrollo de los jóvenes no son negociables. La reintegración de Omar Alcántara no es solo un pedido comunitario; es una necesidad urgente para garantizar que el deporte siga siendo un instrumento de transformación y esperanza en Cabral.

Porque cuando se afecta a un líder comunitario, se afecta a todo un pueblo.
Y Cabral, una vez más, exige respeto.

Junior Féliz

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