Mis felicitaciones a todos los organizadores del Torneo Superior por su gran éxito.
Nadie puede amar lo que no conoce.
Hace días entré en debate en redes sociales porque consideré injusto que, en estos tiempos, algunos “fanáticos emocionados” realicen actos de vandalismo en la Villa Olímpica. Muchos pudieron pensar que la preocupación obedecía al miedo, al ruido o a la similitud con un arma de fuego. No. Esa no era la verdadera preocupación.
He disfrutado este evento desde cuando ese tipo de situaciones eran, lamentablemente, normales. Me tocó esquivar piedras de lado a lado, presenciar tiros, sillas rotas y otros incidentes. Quien ha sido parte del torneo por años sabe exactamente de qué hablo.
He estado vinculado al Torneo Superior por más de 35 años. Crecí en los barrios de Barahona, jugué baloncesto en las canchas de los distintos equipos y, más allá de eso, tengo amigos que son familia en cada una de esas barriadas. Esa historia personal me compromete a desearle éxito a todos.
Siempre he visto el torneo como un espacio de disfrute familiar, sin importar quién gane o pierda, porque con el éxito del evento todos ganamos.
Haber crecido en la cancha de la Iglesia Santa Cruz, junto al padre Ángel, “los Ñaños”, Chichi y muchos más; haber tenido el honor de ser presidente del club en el año 2007 y ganar el único trofeo del Torneo Superior en toda su historia, me obliga moralmente a apoyar este evento y a mantener un compromiso especial con mi barrio Villa Estela, del cual guardo recuerdos imborrables.
Eso me parecía una gran injusticia, no solo para mis hijos, sino para todos los niños, jóvenes y adolescentes de nuestra provincia y región.
Por eso, desde hace años, vengo insistiendo en algo muy claro: debemos ser firmes —sin excepciones— con todo aquel que vaya a dañar el evento, sea quien sea y como sea.
Este año, más allá de pequeños detalles, se logró. Y no podía verse más claro: éxito total. Por eso felicito a todos los involucrados, porque lo lograron.
Este triunfo deja un mensaje contundente: Barahona anhela sus espacios, y somos todos los que debemos aportar. Eso no es, ni debe ser, negociable.
Reitero mi posición: todo lo bueno que no rompa con las buenas costumbres debe ser apoyado, nos guste o no en lo personal.
Así de firme soy cuando se trata de defender los derechos del ciudadano correcto, porque así lo considero justo.
Hoy Barahona puede celebrar el gran éxito que fue el Torneo de Baloncesto Superior. Sé que no fue fácil, pero hoy pueden decir con orgullo: lo lograron.

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