SANTO DOMINGO – Los resultados de la más reciente medición de simpatías políticas revelan un panorama de definiciones marcadas en el oficialismo y en la Fuerza del Pueblo (FP), y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Dominio absoluto de David Collado en el PRM

En las filas del Partido Revolucionario Moderno (PRM), el actual ministro de Turismo, David Collado, se posiciona como la figura indiscutible entre los simpatizantes oficialistas. Collado ostenta un sólido 61.8 % de la preferencia para una eventual candidatura presidencial, logrando una ventaja de más de 40 puntos sobre su más cercana contendiente, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, quien registra un 21.1 %.

El resto de las figuras medidas en el oficialismo presentan porcentajes de un solo dígito:

Raquel Peña: 2.5 %

José Ignacio Paliza: 1.3 %

Guido Gómez Mazara / Yayo Sanz Lovatón: 1.0 %

Wellington Arnaud: 0.8 %

Andrés Cueto / Jean Luis Rodríguez: 0.3 %

Fuerza del Pueblo: Leonel mantiene la hegemonía

Dentro de la Fuerza del Pueblo, el liderazgo histórico del expresidente Leonel Fernández permanece inalterable. Con un 64.9 % de apoyo entre sus simpatizantes, Fernández se mantiene como la opción predilecta. Por su parte, el actual senador Omar Fernández emerge con una fuerza significativa, captando el 31.7 % de las simpatías, lo que evidencia una base de apoyo generacional compacta dentro de la organización.

Gonzalo Castillo domina en el PLD

Gonzalo Castillo encabeza la intención de voto interna del Partido de la Liberación Dominicana con un 48.3 %, seguido por Abel Martínez, quien alcanza un 25.3 %.

La medición en el partido morado muestra un distanciamiento considerable respecto a otros cuadros directivos, donde Francisco Javier García (1.7 %), Margarita Cedeño (1.1 %), Domínguez Brito (1.0 %) y Charlie Mariotti (0.7 %) aparecen con niveles mínimos de preferencia.

Conclusión

Los datos reflejan que, mientras el PRM y la Fuerza del Pueblo tienen perfiles claramente definidos por la base simpatizante, el PLD navega en un proceso de reconfiguración donde Castillo y Martínez se perfilan como los ejes del debate interno.