Un disparo accidental de escopeta le destruyó el rostro cuando tenía apenas 16 años.
Todo ocurrió en 1999 durante una fiesta en Oregón, Estados Unidos. Según los reportes, varios jóvenes estaban reunidos y habían estado consumiendo alcohol cuando ocurrió la tragedia. En medio del encuentro, un amigo manipuló una escopeta calibre 20 creyendo que estaba descargada. En cuestión de segundos, el arma se disparó accidentalmente y el impacto alcanzó de lleno el rostro de Chrissy Steltz.
La explosión fue devastadora. Perdió ambos ojos, la nariz y gran parte de la estructura ósea de su cara. Las lesiones eran tan graves que los médicos no estaban seguros de que sobreviviera. Tras el accidente pasó semanas en coma y tuvo que someterse a numerosas cirugías para reconstruir parte de su rostro y mantenerla con vida.
Aunque logró sobrevivir, quedó ciega de forma permanente y perdió el sentido del olfato. Durante más de 11 años vivió con severas deformaciones faciales, cubriendo la zona afectada con una máscara cuando salía en público.
Pero su historia no terminó ahí. A pesar de las dificultades, aprendió braille, reconstruyó su vida, encontró el amor y formó una familia. En 2010, un equipo de especialistas desarrolló para ella una avanzada prótesis facial de silicona, creada a partir de fotografías tomadas antes del accidente. Gracias a implantes de titanio y pequeños imanes, la prótesis pudo sujetarse a su rostro y devolverle una apariencia muy similar a la que tenía antes de aquella noche.

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