Feminicidios dejan secuelas de salud mental que trascienden a las familias, advierte psiquiatra
Santo Domingo, R.D.— Un feminicidio no termina con la muerte de una mujer ni con el sepultamiento de su cuerpo. Sus consecuencias se extienden a las familias, los hijos, vecinos y comunidades donde ocurre el hecho, dejando secuelas de salud mental que pueden permanecer durante años.
Así lo afirmó el psiquiatra Luis Ortega, durante una conversación con Tomás Aquino Méndez y Ramón García, en el programa Al Punto vespertino, que se transmite por Ahora TV, canal 3.
El especialista lamentó que cada año entre 60 y 70 mujeres pierdan la vida a manos de sus parejas o exparejas, y advirtió que detrás de cada feminicidio existe una problemática social y de salud mental que trasciende a la víctima directa.
“El caso es muy grave. Hay un estrés postraumático que dura años, muchos años. Muchas familias tienden a tener problemas de salud mental por haber presenciado un feminicidio; vecinos, hijos, hermanos, primos comienzan a tener problemas de sueño, ansiedad y de relación interpersonal”, reflexionó Ortega.
Las secuelas alcanzan a niños y adolescentes
El psiquiatra explicó que las consecuencias psicológicas pueden ser especialmente graves entre los niños y adolescentes que presencian o viven de cerca estos acontecimientos.
Señaló que, después de una tragedia de esta naturaleza, pueden aparecer trastornos de ansiedad generalizada, pesadillas, irritabilidad, conductas agresivas y dificultades para relacionarse con los demás.
Ortega también llamó la atención sobre el impacto que estos hechos pueden tener en las adolescentes, quienes podrían desarrollar temor a establecer relaciones de pareja por miedo a convertirse en víctimas de una situación similar.
“Por eso yo entiendo que las autoridades tienen que intervenir a tiempo ese lugar, porque no es solo la familia que sufre”, sostuvo.
Propone equipos de salud mental comunitaria
Ante esta realidad, el especialista planteó la creación de equipos de psicología y psiquiatría social comunitaria que puedan intervenir de manera inmediata en las comunidades donde ocurra un feminicidio.
A su juicio, la atención no debe limitarse al seguimiento del caso judicial ni a la difusión de las estadísticas, sino que debe incluir una respuesta integral dirigida a las personas afectadas por el trauma.
“Se debe crear un equipo de psicología y psiquiatría social comunitaria que intervenga esos lugares cuando hay un evento así, un feminicidio, y eso no lo hay”, enfatizó.
Educación desde la primera infancia
Ortega consideró, además, que la prevención debe comenzar desde los primeros niveles educativos, mediante una formación orientada al respeto de sí mismo, de los demás y de la sociedad.
“La educación en el nivel inicial es lo más importante para evitar a largo plazo ese fenómeno”, afirmó, al explicar que muchas conductas violentas están relacionadas con procesos de crianza que pueden ser transformados mediante una educación adecuada desde la niñez.
El profesional sostuvo que la formación temprana debe contribuir a desarrollar nuevas formas de relacionamiento y convivencia, como parte de una estrategia preventiva de largo plazo.
Pide una política de Estado permanente
El psiquiatra cuestionó que las políticas aplicadas por los diferentes gobiernos hayan logrado disminuir de manera sostenida los feminicidios y consideró necesario establecer una estrategia de Estado permanente para enfrentar tanto la violencia contra las mujeres como sus consecuencias en materia de salud mental.
“Creo que no hay un plan estratégico de Estado dirigido a disminuir de forma real esta cantidad de feminicidios que está pasando. No se está haciendo lo suficiente”, afirmó.
Ortega advirtió que los cambios de gobierno pueden provocar que se sustituyan estrategias y programas antes de que puedan consolidarse sus resultados.
Por ello, planteó que la prevención de los feminicidios y la atención de la salud mental deben abordarse como políticas nacionales de largo plazo, al igual que la educación, con objetivos y líneas de acción que trasciendan los períodos gubernamentales.
“Ese tema de los feminicidios y la salud mental deben ser como la educación, que sea unánime para poder establecer unas pautas reales y permanentes”, concluyó el psiquiatra Luis Ortega.
Fuente listindiario.com
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